VENEZUELA 2026, ¿otra transición a la española?

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VENEZUELA 2026, ¿otra transición a la española?

Maduro en la cárcel, ¿y ahora qué?

El 3 de enero de 2026, apenas con las uvas haciendo digestión, el mundo entero amaneció con una noticia que pasará a la historia: Trump entró por la fuerza en Venezuela y se llevó a Maduro y su mujer.

Probablemente de los líderes mundiales más odiados y payasetes que ha existido.

No era de extrañar que la inmensa mayoría de venezolanos saltarán de alegría y con esperanza de por fin acabar con el Chavismo 27 años después. Entre ellos nosotros mismos, ya que mi mujer es Venezolana.

No quiero ser aguafiestas, si embargo viendo lo que Trump dijo ayer, es posible que se repita otra transición española del 78: «cambio de régimen, desde dentro y con los mismos».

Ha dejado al chavismo en el gobierno y además ha mencionado que no quiere a Corina en el cargo.

Con dos huevos.

Eso me huele a que pueda repetirse la misma historia, que recordemos que siempre se repite: elegir a un cabeza de turco y quedarse los mismos en el poder. Sin cambiar nada. Aparentemente.

En España pasó lo mismo: Franco murió y nombró a dedo un sucesor (que no era ni el heredero al trono, sino que era su padre Juan) y lo dejó todo «atado y bien atado».

Nos vendieron a todos que se hizo un proceso de transición, cuando en realidad no se cambió nada y se perpetuaron en el poder los mismos. Rojos o azules, se van repartiendo el gobierno cada cierto tiempo y a ver quien expropia más a los ciudadanos.

Cuantos más gatos, más ratones hay.

Eso lo sabe cualquier persona con dos dedos de frente y que mínimamente estudie la historia. No hay más.

Por más dolor que me pese, ¿veremos lo mismo en Venezuela?

¿Serán capaces los venezolanos de aprovechar la tremenda ventana que se les ha abierto para no confiar en Trump y por fin recuperar su libertad?

En España, en el 78, se votó la constitución con miedo. Eran tiempos de incertidumbre y acababa de morir un dictador. Nadie quería mas sangre, mas guerra, mas corrupción. Y nos vendieron el cambio, pero lo dejaron todo atado detrás.

Atado para que, en el fondo, no seamos libres nunca y estemos bajo la tutela de sinvergüenzas e impunidad.

En nuestras manos está desatar lo atado también.

No hay mayor fuerza en el mundo que la determinación y la constancia.

Es mentira que los trenes pasan una vez. Pasan muchas veces y por distintas estaciones.

Si siempre te quedas mirándolo pasar, ¿Qué esperas que se pare el tren para ti?

Viva la libertad, cojones

Enrique Heras