¿Para qué esforzarse en mejorar si ya lo tenemos todo?
Una vez, íbamos camino al trabajo con un conocido mío y me dijo: “si aprendo más, mi mujer me manda a hacer más cosas”.
Pocas frases me han impactado tanto en la vida. Lo miré con las cejas levantadas, sin pestañear y me quedé unos segundos en shock. Como si me hubiese confesado un crimen al oído.
Conocía a esa persona desde hace tiempo y sabía que era un ser “anulado” por su mujer. También él se dejaba…
La mediocridad en estado puro. Su apellido.
Huí de esos ambientes a la primera que pude. Por eso de lo que dicen: rodéate de mediocres y lo terminarás siendo.
Parece increíble cómo sales a la calle y ves gente, muchísima gente, hoy en día, queriendo ser mediocre. ¿Está ahí la felicidad? Si no se conoce nada más, no hay nada que medir.
Nadie te pedirá opiniones. Tampoco te molestarán.
Esa era la “lógica” a la que llegó mi querido conocido.
La política de muchos países no suele ayudar a mejorar esto, ¿no crees?
-Si no encuentras trabajo, te pondremos un “ingreso mínimo vital”. Pues menos vas a buscar trabajo y menos querrás aprender.
-Si quieres destacar en clase, te bajan al nivel de los demás “para seguir el mismo ritmo”.
-Si quieres ascender en una empresa, no te la tomes como tuya no vaya a ser que tu jefe gane más y por pura envidia, a ti eso no te guste.
Con calentarse uno un poco la cabeza, ya hace “de más” y se va corriendo el Tiktok a tontear. A que pase el tiempo. A que llegue el viernes y “desconecte”.
Desconecta de la mediocridad y enchúfate a la tontura.
No salgas de ahí, no vaya a ser que te den más trabajo y mejores.
Enrique Heras


