Reaccionar siempre es peor negocio que anticiparse.
7 am.
Te levantas y sigues con el mismo run-run que anoche.
Sigues dando vueltas a ese problema que te arrastra desde hace tiempo.
No lo cuentas a nadie. O a casi nadie.
Te envenenas tu mente día tras días. No haces nada.
Quieres hacerte el longui, pero el problema sigue ahí.
Como no lo quieres ver, piensas que tal vez no está.
Que si te escondes, desaparecerá.
Pero no. Seguirá siempre ahí. Por mucho que no mires a un hierro durante años, terminará oxidándose igual.
Afronta los problemas. Por pequeños que te parezcan. No hay nada más satisfactorio que arreglar un desencuentro, un malentendido, una disputa entre compañeros, un punto de vista entre familiares. Arréglalo, no le dejes dentro de ti. Las «bolas de estómago» son peores que comerte 20 chorizos picantes seguidos.
Nos pasa con todo; parejas que no arreglan sus diferencias, socios que se contaminan unos a otros, familiares que prefieren no hablarse por estupideces.
La vida es demasiado corta. Mira hacía atrás y verás lo que te has perdido por ser tan cabeza chorlito. Momentos que no volverán. Charlas que no deberían haber existido.
O sí.
Sea lo que sea, siempre es mejor anticiparse que reaccionar tarde.
Lo harás mil veces mejor.
Pruébalo.
No mañana, hoy mismo.
Enrique Heras
p.d: tampoco dejes de suscribirte a mi lista de correo dónde estas cosas se quedan cortísimas comparado con lo que tratamos ahí dentro…


